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Reseña “La música del silencio” de Patrick Rothfuss

Auri no necesita una gran aventura. No necesita batallas, héroes ni una misión que salvar. Solo necesita que alguien se pare un momento y mire el mundo como ella lo mira. Y ahí es donde La música del silencio se vuelve una historia tan especial.

Esta edición especial limitada de Debolsillo además es preciosa: tapa dura, cantos rosas y detalles de la portada en rosa metalizado. Tiene un aspecto delicado que encaja perfectamente con el propio libro y, sobre todo, con Auri.

Porque si vienes buscando otra historia de Kvothe, aquí tienes que cambiar completamente el chip.

Kvothe no aparece.

La protagonista es Auri, uno de los personajes más misteriosos y queridos de El nombre del viento, y la acompañamos durante varios días en su solitaria vida bajo la Universidad, en ese laberinto de habitaciones, túneles y rincones que ella llama su hogar.

Y realmente no ocurre demasiado.

Pero es que ese es precisamente el punto.

Auri vive de una manera completamente distinta a nosotros. Para ella, cada objeto tiene un lugar, una personalidad, una intención. Una cosa no está simplemente abandonada en una habitación: está esperando encontrar dónde pertenece. Así que la vemos recorrer el Submundo, ordenar sus cosas, preparar regalos, buscar aquello que necesita y construir poco a poco el pequeño mundo que existe dentro de su cabeza.

Incluso hay un momento en el que dedica una cantidad considerable de tiempo a hacer jabón.

Y sorprendentemente, funciona.

Porque Rothfuss consigue que algo tan cotidiano como fabricar jabón, buscar una botella o decidir dónde colocar un objeto tenga una especie de belleza extraña. No necesitas que explote nada. Solo necesitas entrar en la cabeza de Auri y aceptar durante un rato que el mundo funciona de una manera diferente.

Y eso es lo bonito.

Auri es un personaje frágil, solitario y claramente marcado por todo lo que ha vivido, pero Rothfuss nunca la trata simplemente como alguien roto. Al contrario: hay algo profundamente hermoso en la forma en la que Auri percibe las cosas.

Quizá nosotros pensemos que está obsesionada con colocar cada objeto en su sitio.

Quizá ella simplemente sea capaz de percibir algo que nosotros hemos dejado de mirar.

Y ahí está una de las razones por las que esta historia puede llegar tanto.

Es un libro sobre detenerse.

Sobre dejar de correr durante un momento.

Sobre prestar atención a las pequeñas cosas.

Sobre encontrar cierta belleza en una vida que, desde fuera, podría parecer completamente vacía.

Mientras Kvothe está siempre avanzando, buscando respuestas, aprendiendo, metiéndose en problemas y persiguiendo algo más grande, Auri simplemente existe. Observa. Espera. Cuida su pequeño mundo.

Y leerla produce una sensación muy particular, como si durante unas horas hubieras tomado el camino más largo para volver a casa simplemente porque no tenías ninguna prisa.

La escritura de Rothfuss ayuda muchísimo. Los capítulos son cortos, el ritmo es pausado y la prosa tiene esa cualidad casi musical que hace que avances sin darte cuenta. Además, las ilustraciones que acompañan la historia le quedan perfectas y ayudan todavía más a entrar en ese mundo tan extraño y delicado.

Eso sí: no es un libro para todo el mundo.

Y el propio Rothfuss lo deja bastante claro.

Si necesitas que una historia avance constantemente, que sucedan grandes acontecimientos y que cada capítulo empuje la trama hacia delante, probablemente este libro te resulte extraño o incluso aburrido.

Pero si conectas con Auri, cambia completamente.

Porque entonces entiendes que la historia no está en lo que ocurre, sino en cómo ella vive cada pequeña cosa.

Y quizá por eso el título le queda tan bien.

La música del silencio es precisamente eso: encontrar música donde aparentemente solo hay silencio.

Una historia pequeña, delicada y diferente, que no intenta competir con El nombre del viento ni continuar su aventura. Simplemente abre una pequeña ventana al mundo de Auri y nos deja mirar dentro durante unos días.

Y después de conocerla un poco mejor, resulta bastante difícil no querer protegerla.

Esta edición limitada de Debolsillo, con tapa dura, cantos rosas y acabados en rosa metalizado, me parece además una de esas ediciones que encajan perfectamente con lo que contiene: bonita, delicada y con personalidad.

No esperes una gran aventura. Espera a Auri. Si conectas con ella, este pequeño libro puede quedarse contigo mucho más tiempo del que tardas en leerlo.

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