La tarde del lunes en Santander se convirtió en una escena digna de una película de acción… pero con un inquietante toque real.
Un hombre de 50 años fue detenido después de protagonizar un violento robo en un supermercado, donde se apoderó de cuatro botellas de whisky y un paquete de café, un botín valorado en casi 130 euros.
El ladrón no solo intentó huir, sino que, en su escapada, fue perseguido por tres ciudadanos —entre ellos un policía nacional fuera de servicio— a quien no dudó en amenazar con unas tijeras, mostrando una agresividad descontrolada.
La tensión fue máxima hasta que lograron retenerlo en la calle Leonor Plantagenet, donde la situación pudo haber acabado en tragedia.
Cuando llegaron los agentes de la Policía Local, encontraron entre sus pertenencias no solo las tijeras usadas para intimidar, sino también dos cuchillos, incrementando el riesgo de lo que podría haber sido un episodio mucho más grave.
El hombre fue arrestado y puesto a disposición judicial acusado de un delito de robo con violencia e intimidación.
Este incidente vuelve a poner sobre la mesa la creciente sensación de inseguridad en las calles de Santander, donde incluso un simple robo puede derivar en una amenaza directa contra la vida de las personas.
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