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Reseña “Crímenes y lecturas de verano” de Allison Brenna

No pude evitar sonreír cuando descubrí que el misterio de esta novela empezaba dentro de un libro. Como lector, hay algo especialmente atractivo en esas historias donde las páginas esconden pistas, secretos o mensajes destinados a cambiar la vida de quien las encuentra. Y si a eso le sumas una isla paradisíaca, huéspedes que ocultan más de lo que cuentan y una protagonista que vive rodeada de novelas, el resultado es una lectura difícil de resistir.

Mia Crawford lleva una vida organizada hasta el extremo. Entre el trabajo, el cuidado de su abuela y sus adorados gatos, apenas le queda tiempo para ella. Los libros son su refugio habitual, el lugar al que acude cuando necesita escapar de la rutina. Por eso, cuando por fin se marcha de vacaciones a una exclusiva isla privada del Caribe, espera disfrutar de algo que lleva demasiado tiempo posponiendo: descansar.

Sin embargo, el descanso dura poco. Un viejo libro encontrado casi por casualidad contiene unas misteriosas anotaciones que parecen estar relacionadas con la desaparición de uno de los huéspedes del complejo turístico. Lo que empieza como una simple curiosidad termina convirtiéndose en una investigación llena de preguntas, sospechosos y secretos que nadie parece dispuesto a revelar.

Lo primero que me conquistó de Crímenes y lecturas de verano fue su capacidad para transmitir una sensación de evasión absoluta. La isla está descrita de una forma tan agradable que resulta fácil imaginarse paseando por sus playas o leyendo junto al mar. Es uno de esos escenarios que prácticamente se convierten en un personaje más de la historia.

Mia también funciona muy bien como protagonista. No es una detective brillante ni una heroína de acción. Es una mujer normal, amante de los libros, que acaba envuelta en una situación extraordinaria. Precisamente por eso resulta tan cercana. Su pasión por la lectura y su tendencia a comparar lo que le ocurre con las novelas que consume constantemente hacen que muchos lectores se sientan identificados con ella desde el principio.

Aunque la novela se presenta como un thriller, yo la situaría más cerca del cozy mystery que del suspense oscuro. La tensión existe, pero nunca llega a resultar agobiante. Aquí importan tanto el misterio como el ambiente, las relaciones entre personajes y el placer de ir descubriendo pequeñas piezas del rompecabezas.

El ritmo es fluido y muy agradable. Las páginas avanzan casi sin esfuerzo, impulsadas por la curiosidad de saber qué ocurrió realmente y por las ganas de seguir acompañando a Mia en su aventura. Además, cuando parece que el desenlace está claro, Allison Brennan se guarda algunos movimientos que consiguen mantener el interés hasta el final.

Lo que más agradecí fue que la autora no intentara convertir la historia en algo que no es. No busca ser el thriller más oscuro ni el más retorcido del año. Su objetivo parece mucho más sencillo: entretener, enganchar y ofrecer unas horas de lectura placentera. Y lo consigue con bastante facilidad.

Crímenes y lecturas de verano es una de esas novelas que piden una tumbona, una tarde tranquila y tiempo para dejarse llevar. Un misterio ligero, encantador y muy disfrutable que demuestra que, a veces, las mejores aventuras comienzan simplemente al abrir un libro.

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