El teatro se ha convertido en una herramienta fundamental para que las participantes en el Programa experiencial de empleo y formación ‘La Vidriera’ que se desarrolla en Piélagos habiten en los sentimientos de las personas dependientes y sus familias con un doble objetivo.
En concreto, según ha explicado su directora, Carmen Ramil, para que sean capaces de vivir en primera persona las diferentes realidades a las que deberán hacer frente en el futuro, una vez finalizada su capacitación como profesionales de atención sanitaria y, al mismo tiempo, poner en valor un trabajo complejo que exige no sólo vocación sino también preparación y humanidad.
Bajo esta premisa, el programa de formación para el empleo organizado por el Consistorio con cargo a una subvención de 375.877,50 euros otorgada por el Servicio cántabro de empleo, dependiente de la Consejería de Industria, Empleo, Innovación y Comercio del Gobierno de Cantabria, financiada con fondos de empleo de ámbito nacional, está impartiendo un Taller de comunicación e interpretación.
Ramil ha hecho hincapié en que, a través de esta acción formativa de carácter transversal, las alumnas de ‘La Vidriera’ han podido participar desde cero en la recreación de cuatro escenas (‘Olvido’, ‘Apego’, ‘Acepto’ y ‘Retales’), basadas todas ellas en testimonios reales de personas que trabajan en el sector de la dependencia.
En este sentido, ha subrayado que han sido ellas (en alusión a las alumnas), canalizadas por el actor, director y dramaturgo, Fernando Rebanal, las encargadas de guionizar, tanto su argumento como los diálogos, aportando en muchos casos sus propias vivencias personales.
La directora del Programa experiencial de empleo y formación ha anunciado que el Taller de comunicación e interpretación finalizará con la puesta en escena de las cuatro escenas en un acto abierto al público que tendrá lugar el miércoles, 17 de diciembre, a las 11:30 horas, en el Teatro Vimenor de Vioño, bajo el título de ‘Cuidados 4×4’.
Preguntas que tal vez no nos hayamos hecho nunca
¿Qué pasa por la cabeza de una persona mayor cuando empieza a ser dependiente y ya no puede seguir viviendo como lo había hecho hasta entonces?, ¿qué siente cuando su familia decide llevarla a una residencia?, ¿cómo se afronta la discapacidad física de un ser querido?
A estas y otras preguntas que tal vez no nos hayamos hecho nunca trata de dar respuesta el Taller de comunicación e interpretación dirigido por Fernando Rebanal que, tras acudir a un fondo de situaciones reales, ofreció a las alumnas del Programa experiencial de empleo y formación la posibilidad de elegir las cuatro escenas a desarrollar.
“Han sido ellas las que han elegido las escenas y las que han elaborado los guiones a través de un proceso colaborativo, donde ha habido debate y reflexión que siempre implican aprendizaje”, ha subrayado el actor, director y dramaturgo.
Fernando Rebanal ha apuntado que cada una de las cuatro escenas tiene una presentación mímica en la que hay sentimientos muy poderosos y es que, según ha dicho, se ha buscado un lenguaje poético y a la vez realista para que el público sea capaz de comprender lo que está viviendo esa persona dependiente sin olvidar la repercusión que esa situación de vulnerabilidad produce “un terremoto” en las relaciones familiares”.
“Estoy seguro de que el público se va a identificar, a conmover o a descubrir algo que pensaba que estaba oculto porque, a veces, tenemos cierto pudor a pensar en ello ya que nos puede afectar”, ha relatado el actor, director y dramaturgo, quien se ha mostrado convencido que se solo el teatro “te obliga a cambiar tu mente y ponerte en el lugar de otras personas”.
Nos preparan para ser su apoyo
Por su parte, Gabriela González Tarrío, una de las alumnas del Programa experiencial de empleo y formación ‘La Vidriera’, ha reconocido que esta actividad fue algo que, al principio, le sorprendió, ya que “no entraba en mis esquemas”, si bien ha admitido que “se aprende mucho y también re remueve por dentro”.
“Mucha gente piensa que una auxiliar de atención sociosanitaria únicamente está para lavar al usuario, llevarle a comer o echarle a dormir, pero nos están formando para participar en su vida, para transmitirle alegría y esperanza, así como para ayudar a las familias cuando no pueden cuidar de sus mayores”, ha afirmado Paloma González Tarrío, quien ha aclarado que “nos preparan para ser su apoyo”.
Esta alumna de ‘La Vidriera’ ha contado cómo se ha basado en sus propias experiencias personales (estuvo cuatro años cuidando a una persona con Alzheimer) para interpretar a la protagonista de ‘Olvido’ en la que da vida a una persona con esta enfermedad, en una fase inicial.
“Quería transmitir de qué manera tratarla, pero también cómo, en ocasiones, estas personas se sienten desubicadas y, por ello, la necesidad de ser delicada y paciente en su cuidado”, ha relatado.
En la misma línea, se ha referido al segundo de los personajes a los que interpreta en el Taller, a una antigua costurera de Balenciaga con una artrosis avanzada que le impide utilizar sus manos como lo había hecho siempre.
“Elegimos el nombre de ‘Retales’ porque representa un fragmento de vida”, ha recordado Gabriela González Tarrío, quien ha opinado que, “de la misma forma que haces un vestido con un trozo de tela y lo que queda no lo tiras sino que lo reutilizas, el personaje al que yo interpreto acaba su vida laboral, entra en la tercera edad y tiene un nuevo comienzo”.

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