El fútbol vuelve a poner frente a frente realidades muy distintas en El Sardinero. El líder recibe al colista. Racing y Mirandés se citan en un partido que, pese a lo que dicta la clasificación, encierra más trampas de las que aparenta. Los cántabros necesitan ganar para sostener el liderato; los de Miranda, para no hundirse aún más en una temporada que se ha torcido desde el inicio.
El Racing llega tocado en lo anímico tras la derrota en Los Cármenes ante el Granada, un tropiezo que dejó malas sensaciones y recordó uno de los grandes problemas del equipo estas últimas temporadas: su dificultad para imponerse a rivales de la zona baja. Precisamente ahí aparece el Mirandés, último clasificado, pero revitalizado tras romper su mala racha con una victoria en casa frente al Málaga.
La situación del conjunto rojillo es muy comprometida. Hace apenas un año se quedaron a una sola victoria del ascenso a Primera División y hoy, con una plantilla plagada de caras nuevas, luchan por no abandonar el fútbol profesional. El contraste es brutal, y el margen de error, mínimo.
Para el Racing, además del contexto clasificatorio, el encuentro llega marcado por un serio problema en ataque. José Alberto se queda sin un ‘9’ natural disponible. Manex Lozano, referencia ofensiva en las últimas jornadas, sufrió el pasado viernes la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha durante un entrenamiento. Asier Villalibre continúa con su proceso de recuperación y Juan Carlos Arana, aunque entra en la convocatoria, lo hace entre algodones y difícilmente estará para salir de inicio. Desde el filial no habrá refuerzos, por lo que todo apunta a que el técnico volverá a apostar por Guliashvili como delantero centro.
En el resto del once no se esperan demasiadas novedades. Mantilla regresará a la titularidad tras cumplir sanción, y Manu Hernando apunta a ocupar el lugar del lesionado Pablo Ramón en el eje de la defensa.
El partido es de esos que no admiten excusas. El Racing juega en casa, ante un rival en teoría inferior, pero sobre todo juega con la presión añadida de saber que sus perseguidores han sumado de tres. Si quiere mantener su ventaja en lo más alto, no le queda otra que hacer lo propio. Ganar, recuperar sensaciones y sumar tres puntos que sepan a algo más que eso: a golpe de autoridad y a paso firme hacia el objetivo.

0 comentarios