1 Cuece el marisco. Pela las gambas, reserva los cuerpos y utiliza las cáscaras para hacer un pequeño caldo si no tienes uno ya preparado.
2 Pocha la cebolla. En una sartén grande, sofríe la cebolla muy picada con aceite y mantequilla hasta que esté tierna.
3 Añade la harina. Incorpora la harina y remueve bien durante 2 minutos para quitar el sabor a crudo.
4 Incorpora la leche y el caldo. Añade ambos líquidos poco a poco, sin dejar de remover, hasta obtener una bechamel espesa.
5 Agrega el marisco y el pescado. Pica las gambas y el pescado en trocitos pequeños e incorpóralos a la mezcla.
6 Sazona. Ajusta con sal, pimienta y un toque de nuez moscada.
7 Deja enfriar. Pasa la masa a una fuente y tápala con film en contacto. Refrigera mínimo 2 horas.
8 Forma las croquetas. Toma porciones de masa, dales forma y pásalas por harina, huevo y pan rallado.
9 Fríelas. En aceite caliente, fríe las croquetas hasta que estén doradas. Colócalas sobre papel absorbente.
10 Sirve calientes. Son perfectas para acompañar cualquier menú navideño.

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